Soledad, crítica e incomprensión hacia el paciente obeso agravan su exceso de peso

Ante el diagnóstico de una dolencia de significativa seriedad, como el cáncer o una enfermedad cardíaca, por lo general la reacción de quienes rodean a la persona afectada es de solidaridad, apoyo y protección, todos se desviven por ayudar al paciente a hacer frente a su enfermedad y a sentirse amado y comprendido. Sin embargo, cuando el diagnóstico es obesidad, la actitud del entorno es muy diferente, el paciente se enfrenta a un muro de incomprensión, soledad y culpa que, lejos de ayudarle a enfrentar su condición de obeso, se convierte en un estigma, otra carga que llevar.

Esta nota, compartida desde la Fundación Torres-Picón, reflexiona sobre el tema.

“Uno de los principales problemas es que el propio paciente tiende a negar su obesidad y a minimizar el problema, además de que la gente no ve esto como una enfermedad y culpa a quienes la padecen por vivir esta condición”, expresó Flavia Robles, gerente de Ensayos Internacionales de Novo Nordisk y quien tras un embarazo sufrió un sobrepeso de más de 30 kilogramos durante trece años. “Muchas veces uno no puede bajar de peso. Se piensa que la fórmula mágica es cerrar la boca y hacer ejercicio, y la gente, al ver que no perdemos kilos, nos abandona. Uno se encuentra solo en esta lucha”, subrayó.

Señaló que esta insensibilidad ante la enfermedad no se limita al entorno familiar, social y laboral, sino que se extiende incluso al personal médico encargado de atender a estos pacientes.

Del mismo modo, manifestó la doctora Verónica Vázquez, de la Clínica de Obesidad del Instituto Nacional de Nutrición y Ciencias Médicas Salvador Zubirán (México): “Contrario a lo que pasa con otras enfermedades como el cáncer, por ejemplo, en donde se ve al paciente como un guerrero que lucha por derrotar al padecimiento, en la obesidad siempre se estigmatiza a quien la sufre”.

Esto se debe, explicó la especialista, al paciente obeso siempre se le considera culpable de su condición, como si su padecimiento fuera consecuencia de su irresponsabilidad y su falta de voluntad para bajar de peso; esta noción se agrava por el hecho de que la obesidad es una enfermedad crónica. Es decir, que no tiene cura definitiva, por lo que al paciente que es o ha sido obeso nunca se le da de alta.

En este sentido, aseveró Vázquez que “la educación del personal de salud es un trabajo indispensable. Que la persona obesa sienta que tiene la atención del médico sin ser juzgada y que este maneje un lenguaje más neutral para que los pacientes puedan tener un mejor tratamiento”.

Esta discriminación es a menudo un serio obstáculo para hallar buenas opciones de empleo e incluso para formar pareja. Por otra parte, el ser rechazado por su aspecto físico es precisamente la causa de que el paciente obeso se abstenga de buscar información o ayuda para su problema de salud. “Se discrimina a todos los niveles y en todos los aspectos de la vida”, insistió Robles.

Blanca Cecilia Picón Febres de Torres y Pedro J. Torres, encabezan fundación que promueve prevención de la obesidad infantil e impulsa el arte y la cultura

Es necesario entender que la obesidad no es una cuestión de elección o de falta de voluntad, es una enfermedad y como tal debe ser tratada, el paciente obeso requiere, y merece, respeto, apoyo y recibir el tratamiento adecuado para su problema de salud, un tratamiento que debe ser integral e incluir a toda la familia, tal como explicó la doctora Vázquez: “El acompañamiento de la familia es muy importante, porque el valor que le damos a la comida se constituye desde que somos pequeños. Se debe hacer énfasis y entender que estas cosas se pueden cambiar, aunque el tratamiento es de por vida”.

Una muy buena opción que se ha venido aplicando en los últimos años para aquellos pacientes que no logran bajar de peso con otros tratamientos es la cirugía bariátrica. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todos los casos pueden resolverse por esta vía.

“No todos los pacientes cumplen con los criterios, pero cuando son candidatos es responsabilidad del médico explicarle al paciente de todos los alcances que puede tener la pérdida de peso, que puede haber cambios en la conducta adictiva, en su imagen y la vida”, aclaró Vázquez.

En todo caso, es necesario comprender que no hay fórmulas mágicas ni procedimientos milagrosos para bajar de peso, el tratamiento de la obesidad incluye cambios en el estilo de vida y los hábitos de alimentación, cambios que no deben ser espasmódicos, sino permanentes, porque ésta “es una enfermedad que debe tratarse de por vida y esa es la base del éxito para mantenerse saludable”, expresó la especialista.

La Fundación Torres-Picón (FTP) promueve la prevención temprana de la obesidad, que evita a tiempo la multiplicación del problema y los altos costos económicos y en calidad de vida que finalmente se pagan. Para el fundador de la ONG, es indispensable persistir en la formación de conciencia respecto a la enfermedad y sus secuelas. Pedro J. Torres, quien es vocero y presidente de la ONG, insiste en que la prevención, el control y disminución de ésta enfermedad, extrema en muchos casos, produciría a su vez descenso de muertes en todo el mundo.

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